Esta semana fui animado en recordar que incluso cuando no lo veo, Dios está trabajando. Cuando ni siquiera lo siento, está trabajando. ¡Nunca para de trabajar!
Dios me tocó cuanto a esto a través de un WhatsApp de Alejandro Quinteros. El me paso un enlace sobre una entrevista que la Alianza Evangélica Latina me hizo en octubre. Después nunca más oí más sobre esto, pero acabó siendo lanzado y Alejandro lo encontró.
El título es “Pandemia reveló la superficialidad en el discipulado en las iglesias. Explicó DAVID KORNFIELD”. ¡Es excelente! Vale la pena repasar para todos tus contactos en tu círculo de influencia.
Dios continuó trabajando cuando yo ni lo sabía. Cuando paré para pensar, percibí que Él estaba trabajando en diversas áreas sin que yo percibiera, áreas donde yo había quedado triste ¡Ohh, gloria!
Hay un pequeño cántico que canté para mis hijos cuando eran pequeños y que todos ellos recuerdan hasta hoy. Hoy lo canto a mis nietos. Tiene una melodía y una armonía. Es simple, profundo y bonito. La letra en español es:
¡Tú y yo seremos socios!
¡Tú y yo seremos amigos!
¡Tú y yo seremos socios, compañeros y amigos!
¡Y Dios canta esto para mí!
Dios me dijo el lunes, “Nuestra asociación, amado Mío, me trae gran alegría. ¡Haces un gran trabajo al considerarme como el socio principal (Sal 123)! Y disfruto profundamente que no solo tengamos una asociación en el sentido ministerial, sino también una amistad muy profunda.” Y compartió Juan 15.15 de nuevo conmigo.
15 Ya no los llamo siervos,
porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo;
los he llamado amigos,
porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes (NVI).
Identidad de amigo e hijo, no de siervo.
Pero continúa diciendo,
16 No me escogieron ustedes a mí,
sino que yo los escogí a ustedes
y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure.
Así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre.
Identidad de comisionado, comisionado eficaz y efectivo. Que produce frutos. Frutos que perduran. Para perdurar tienen que ser frutos que se multiplican.
Y sella todo diciendo,
17 Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.
El amor de Padre e hijo, de amigos íntimos, está en todo. Tanto en la identidad de amigo e hijo como en la de comisionado y socio.
Los que hacemos discípulos sabemos que hay una sinergia mucho mayor cuando hacemos discípulos (hijos de Dios, amigos de Dios) y también trabajamos en equipo (socios de Dios). Esa misma sinergia, ese mismo ezer (vea aquí el blog del 10 de abril de 2023) acontece entre Dios y nosotros cuando celebramos ser hijos y también socios. El uno alimenta al otro como se muestra en la figura del infinito que usamos para expresar ezer.
Hace tiempo que digo que todas las grandes verdades, inclusive con relación a la persona de Dios, tienen verdades aparentemente opuestas, igualmente importantes. No debemos caer en un extremo u otro, abrazando apenas una verdad. Debemos vivir en la tensión creativa y el misterio y la maravilla de que ambas verdades sean reales en nuestras vidas.
Mi identidad es hijo de Dios. Y al mismo tiempo tengo una identidad de socio y guerrero. Que tú puedas crecer en este ezer. Y en la medida que tú o yo crecemos en esto, acabamos transbordando en ser ezer uno para el otro, multiplicando esa gracia, ese ezer. ¡Ohh, gloria!
David Kornfield




Qué importante reconocer lo que somos en él.
Gracias por el mensaje es de gran bendición.
Gracias David. Hoy hice mi devocional sobre esta lectura, y Jesús me habló en primera persona en Jn 15. 13-17. Comparto a todos para que afirmemos nuestra amistad y sociedad con Jesús.
Nadie tiene mayor amor que yo, que doy mi vida por mis amigos, y tu eres mi amigo, si obedeces lo que te ordeno, pero no confundas mi orden, como la de un señor a su esclavo, porque ya no te llamaré mi esclavo, ya que un esclavo no sabe los pormenores de lo que hace su señor, sino mi amigo, porque ahora sabes todo de mí y de mi Padre. Recuerda, el mérito de elegirte como mi amigo lo tengo solo yo. Así que te comisiono como mi socio para que produzcas y lleves fruto hermoso al mundo, un fruto no perecedero, de manera que todo lo que pidas al Padre por medio tu sociedad conmigo, Él te lo conceda. Como mi amigo y socio te doy otra orden: multiplica nuestra amistad con otros. ¡Ámense de verdad!
H.V
¡Alabado sea Dios por su grandioso plan!
Tenemos una identidad de hijos por nacimiento y por ser engendrados por Dios (Juan 1:12-13). Dios busca que lleguemos a tener una relación de amigos con Él, en el AT está el testimonio de la relación de Dios con Abraham, reconocida por reyes y testificada por profetas (Isaías 41:8; 2 Crónicas 20:7; Santiago 2:23), igualmente Jesús llevó la relación con sus discípulos en un proceso hasta la amistad (Juan 15:11.17). Esta es la base y fundamento para vivir, caminar y llevar a cabo la Gran Comisión.
Gracias David por la profundidad de la relación que nuestro Dios desea mantener con cada uno de nosotros. Padre – hijo; amigos de Dios, socios de Dios. Puedo recibir cada mañana el abrazo del Padre como su hija y por la noche su beso en mi frente.
Pero también durante el día la camaradería de amigos francos, leales h transparentes; entonces su comisión es ligera, grata llena de regocijo.
El fruto que esa magnífica relación siempre lleva fruto que perdura!!!